lunes, 14 de diciembre de 2009

Pena: soledad

"La pena es una cosa extraña; nos deja totalmente desamparados. Es como una ventana que se abriera sola; la habitación se queda fría, y lo único que podemos hacer es tiritar. Pero cada vez se abre un poco menos y un poco menos, hasta que un día nos preguntamos qué habrá pasado con ella" (Arthur Golden en Memorias de una geisha).


Sobre la pena se han escrito tantas cosas que decir algo al respecto no es sino otra apreciación más. Y sobre todo puede pecar de temerario, porque a fin de cuentas la pena es subjetiva, y cada uno la experimenta a su manera.
Lo cual, según entiendo, no impide comprender algún que otro patrón que se repite en cualquiera de sus formas. Golden alude a uno inconfundible y exacto: la soledad, el convencimiento algo ególatra de que sólo nosotros sufrimos tal congoja.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Llanto y liberación

"El llanto es una descarga de emotividad. Cuando ésta llega a un punto grave de concentración es preciso abrir la compuerta al alma. Y el llanto, a veces, es su mejor cauce" (Torcuato Luca de Tena en Los renglones torcidos de Dios).


Oh, Torcuato, sabio por antonomasia, qué precisión y qué estética para reconocer una verdad que -por femenina que pueda parecer- todos aceptamos: no toda lágrima es amarga, no toda lágrima debe producirnos vergüenza.
Más bien lo contrario. Si nos decimos humanos, lo somos para lo bueno y para lo malo, para los momentos de dicha y los de congoja, para los días de impasibilidad y para los emocionantes.
Nótese que podemos experimentar reticencias para llorar, pero nunca arrepentimiento por haberlo hecho.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

La soledad

"Vivo totalmente solo, es decir, no me aburro" (Sándor Márai en Diarios).


Es preciso entender este renglón en su contexto: un Márai casi moribundo, sin familia que lo acompañe, viudo desde hace algún tiempo, con la muerte sobrevolando su pescuezo. En ningún momento su actitud revela desesperación; más bien aceptación, o, mejor dicho, resignación.
Él conoce -como otros muchos- la soledad, y sabe -como unos pocos- describir con prudencia su encanto, su escondido atractivo, su papel ineludible en la vida del ser humano. Vivir es también pasar ratos de soledad, de auténtica soledad. Y aprender de ello.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Pensemos

"Y es que pensar tiene que ver poco con sentir o con ver o con oler o con tocar las cosas que sentimos. Pensar es como hablar porque es acelerar" (Álvaro Pombo en Aparición del eterno femenino).


Genial. Otro filósofo aseguraba también que pensar es, sencillamente, pararse a pensar. La diferencia entre pensamiento y realidad... ¡Qué no se ha dicho ya sobre eso! Pero Pombo vuelve a los orígenes, se libra del pesado yugo que supone la corriente postmoderna y nos confirma que pensar consiste en marchar, en ir hacia delante, en un acto renovado e impetuoso.
Huyamos del tedio. Pensemos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Elegir lo posible

"El hombre verdaderamente libre no quiere más de lo que puede y hace lo que le place" (Rousseau en Emilio, o de la educación).


Tendemos a pensar que ser libre es aspirar a lo que no tenemos, y que somos más libres cuanto más magnánima se declara tal ambición. La vida, en cambio, nos demuestra que los días se componen de minutos breves, inasibles y reiterativos, de hábitos y costumbres. Rousseau, de un plumazo, resuelve este misterio y nos garantiza el auténtico modo de alcanzar la libertad: encarrilando ese querer, ajustando ese deseo volitivo al poder (no al deber, Kant). En lo nimio y cotidiano reside lo más grande.

sábado, 14 de noviembre de 2009

El odio: una carga

"El odio es un lastre. La vida es demasiado corta para estar siempre cabreado. La vida es demasiado corta para estar siempre cabreado" (Danny Vinyard en American History X).


Dicen que el amor y el odio atraviesan el mundo. O al menos la historia humana. Y parece ser así. Toda existencia de una persona se basa en esperanzas, en frustraciones, en consuelos, en alegrías y desesperaciones. Lo demás no importa. Incluso lo material -pobreza o riqueza, da igual- carece de sentido al margen de un espíritu que lo domine o que caiga subyugado frente a él.
Y Edward Furlong, a través de su memorable personaje, el del rebelde y reflexivo Danny, afirma esto con extraordinaria fuerza. Es quizá la conclusión de la que está más convencido después de sus intensas experiencias. Ojalá escarmentáramos en cabeza ajena por una vez.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Sobre la tristeza

"Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias" (Cervantes en Don Quijote de la Mancha).


Las numerosas declaraciones que hace Cervantes en boca de este hidalgo son siempre, cuanto menos, reveladoras. Con mucha dificultad me he decidido a escoger una. Aquí habla de eso tan achacable a la esencia humana, tan específico de ella: la tristeza.
Hay quienes mueren bajo su yugo; hay quienes la apartan de sí como si de peste se tratara; hay quienes no la comprenden; hay quienes la dominan; hay quienes la celebran; y hay, en fin, muchos que se enorgullecen, a su manera, de sentirla, como si por estar tristes merecieran respeto y compasión. ¿Debería ser así? No lo sé.

sábado, 31 de octubre de 2009

Vencer lo diminuto

"El abismo más pequeño es el más difícil de salvar" (Nietzsche en Así habló Zaratustra)


Sí, Nietzsche. Por lo general, un espíritu indomable y fantasioso como el que fácilmente propician los nuevos medios audiovisuales, tan repletos de historias inverosímiles y retos cautivadores, considera que su ambición sobrepasa cualquier limitación física. Cree que su querer rompe cualquier barrera.
En realidad ésa es otra expresión del romanticismo decimonónico, sólo que bajo un disfraz distinto. Pero el pensador alemán nos devuelve a la realidad con la contundencia que viene siendo su sello identitario.
Venzamos lo nimio, y entonces quizá salvaremos lo insalvable.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Autores y cerrazón

"Observo también que los que siguen en exceso a un único autor, de ordinario se cierran el camino de un progreso ulterior" (Leibniz en La correspondencia filosófica Leibniz-Eckhard).


Jamás fueron buenos los extremos, y nunca fueron recomendables los reduccionismos. Leibniz enfatiza esto en medio de una interesante y enrevesada disertación acerca de la demostración a priori de la existencia de Dios.
A fin de cuentas, limitarse a un único pensador es innecesario e incómodo. Ni hace falta ni resulta agradable. Por el contrario, la apertura de mente, el deseo voraz de conocer y escuchar, sólo puede reportar beneficios.

martes, 13 de octubre de 2009

La seducción del viajar

"Al final es la mirada del viajero la que construye el mundo, y no sirve tanto conocer el mundo como conocer la mirada" (Lorenzo Silva en El ángel oculto).


Transcribo estas palabras de Silva con el corazón en un puño, pocas horas antes de emprender un complicado y enigmático viaje a EEUU. Y considero muy importante recordarlas en este preciso momento, porque lo fácil y tentador es pensar que basta con moverse para aprender. No.
Los lugares están conformados por personas; las culturas son el fruto de acciones humanas. Si no conocemos a esas personas, si no las amamos, si no buscamos nuestra identificación con ellas, tanto viaje es en balde. Se reduce a una persecución del propio ego.
Adelante.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Acerca del generoso

"Cuando el hombre hace dejación de su egoísmo en bien de sus semejantes o en cumplimiento de sus deberes, siente una misteriosa alegría, recibe un infinito consuelo, cree que Dios lo corona de gloria, y vive más ampliamente que nunca" (Pedro Antonio de Alarcón en El escándalo).


Le decía a una amiga mía, inteligente, elocuente y sutil donde las haya, que en esta cita siempre me han inquietado dos expresiones: tanto el "cree que" como el "ampliamente". Pienso que ambas encierran mensajes ocultos y sólo descubiertos en parte por su autor, como si quisiera dejar al lector la tarea de descifrarlos a su antojo.
Alarcón describe con palabras bellas una realidad bella, y se refiere con tino a esa alegría insondable del alma generosa que sólo quien la es puede entender.

domingo, 4 de octubre de 2009

El misterio femenino

"Las jóvenes suelen ser misteriosas por el mero efecto de su cautelosa ingenuidad" (Joseph Conrad en El duelo).

Y punto. Conrad, chapeau.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Juicios sesgados

"En el fondo, todos juzgamos a los demás según nuestro propio corazón" (Irène Némirovsky en Suite francesa).


Portentoso. Con menos palabras palabras no se puede expresar una verdad tan rica. La pluma ágil, experimentadísima y sapientísima, de Némirovsky traza esta frase de un modo fugaz, y aun y todo esconde mucha premeditación. Envidio esa clarividencia para verbalizar lo que cualquiera de nosotros realiza con pasmosa frecuencia. Nos produce un enorme consuelo intelectual y una satisfacción implícita reconfortante juzgar a cualquier prójimo a partir de nuestros criterios. Eso lo facilita todo, porque en buena medida creemos dominarlo, o al menos incluirlo en nuestro universo mental.
Jaja, la chispa y la ironía está en que no siempre es así. Es más, casi nunca es así.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Delirio tiranizado

"Los sistemas más autoritarios suscitan, en las naciones en los que se aplican, los casos más sorprendentes de desviaciones -y, por eso mismo, una relativa tolerancia respecto a las excentricidades humanas más apabullantes-. No sabemos lo que es un excéntrico hasta que conocemos a un excéntrico japonés" (Amèlie Nothomb en Estupor y temblores).


Es bastante cierta la afirmación de que en tiempos de guerra, de devastadora adversidad, florecen las mentes más encumbradas de un siglo y proliferan las producciones artísticas de mayor valor. El mal y las contrariedades nunca son, en ese sentido, absolutos, porque nos invitan a la iniciativa y a dar lo mejor de nosotros mismos.
No obstante, la tiranía en grado superlativo puede conducir a la alienación de los ciudadanos, a un delirio incurable. ¿Japón, un caso? Quién sabe, eso asevera Nothomb, y está en su perfecto y comprensible derecho de creerlo.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Compra de amigos

"Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada; compran las cosas ya hechas a los comerciantes; pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres ya no tienen amigos" (Antoine de Saint-Exupéry en El principito).


Puede que exagere un poco Antoine, sí, pero no tanto. No sabemos con precisión qué hay detrás del adverbio "ya", si habla de la sociedad contemporánea o se remonta a la época moderna en general. Da igual. Lo cierto es que seguimos más tentados que nunca de atribuir un valor a cualquier realidad, por profunda o inmaterial que sea. Necesitamos cuantificarla, medirla de algún modo para posicionarnos respecto a ella. ¿Podremos adquirirla? ¿Es asequible?
Ay, ¡y sin embargo la amistad es tan ajena a lo empírico... tan inexplicable!

jueves, 10 de septiembre de 2009

Quino y la voluntad

"La voluntad debe de ser la única cosa del mundo que cuando está desinflada necesita que la pinchen" (Quino, en boca de Felipito, en Todo Mafalda).
Me reclino ante tan burlona -pero acertadísima- aseveración. Quino, cuánta sabiduría emana de tus parcas palabras, de tus frases medidas y penetrantes como pocas. Nietzsche se centraba en la circularidad del alma, Schopenhauer en su carácter eminentemente negativo, muchos otros en el bien como su nota teleológica... Pero jamás podemos olvidar la relación entre voluntad y sentimientos.
Con más frecuencia de la deseada queremos porque nos apetece, y queremos no querer nada porque la depresión ha anidado en nuestro corazón. La gran pregunta es: ¿y cómo es que la voluntad logra sobreponerse a ese estado si así lo decide?

sábado, 5 de septiembre de 2009

Candidez infantil

"¿Sabes?, no es tan fácil quitarle las ganas de vivir a un muchacho de catorce años, sobre todo si está rodeado por compañeros de su misma edad más o menos, con los cuales comparte el destino. Hay algo en él..., una ingenuidad incorruptible, que lo protege ante la servidumbre absoluta, ante la sensación de una desesperanza absoluta. En este sentido, a un adulto se lo puede quebrar mucho antes" (Imre Kertész en Dossier K.).

Nuevo elogio de la infancia que me animo a recoger aquí. Aquí es el húngaro Kertész, premiado con el Nobel de Literatura en 2006, quien, testigo único de la desnudez característica de la infancia, espectador singularísimo de su desprotección y candidez, no titubea al ensalzarla por encima de la madurez física o mental.
La ingenuidad, la sabia ingenuidad, tiene algo de eterno. No atisba los finales, no claudica, no se rinde, no replica, no exige. Acepta y goza.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Prepotencia varonil

"Detrás de su aparente arrogancia, detrás de su aparente seguridad, los hombres son extremadamente frágiles, ingenuos: llevan en su interior resortes muy primitivos, basta apretar uno de éstos para que caiga en la sartén como pescaditos fritos" (Susanna Tamaro en Donde el corazón te lleve).


Aunque a Tamaro le sobran unas formas que cabría calificar de feministas, lo cierto es que el impulso que la mueve a ellas es loable y merecedor de mucho respeto. Nos ataca por el lado que más duele, porque es el más verdadero: gustamos de aparentar invulnerabilidad.
Lo he dicho aquí ya en alguna otra ocasión, pero no desfallezco en el intento por hacerme oír: el supuesto despotismo varonil -preséntese como se presente- no es más que una triste fachada, y su remedio -la humildad-, la solución más sencilla. La definitiva.
De ese modo no seremos pescaditos fritos, sino deliciosa langosta.

domingo, 23 de agosto de 2009

La juventud

"No es sincero el relato sobre la historia de un muchacho, entre adolescente y adulto, si no describe la nostalgia que siente por la sana moral de los niños, el arrepentimiento, el propósito de enmienda, y esas horas negras que, como el cero en la ruleta, aparecen con una prevista regularidad" (Evelyn Waugh en Retorno a Brideshead).

De la juventud se han dicho muchas tonterías y muchas verdades. Cada quién tendrá su opinión. Pero pocas veces se la pone en estrecha relación con la niñez. Es como si una referencia a ella significara el relego al olvido de todo lo que la precede.
Waugh entiende de lo que escribe, y se atreve a formular una teoría que simpatizaría incluso con alguna tesis freudiana. Y sí, lo cierto es que durante la etapa de la ebullición y de las utopías no está tan lejana la melancolía. Curioso momento el de la juventud: ensoñación y añoranza.

jueves, 20 de agosto de 2009

Sobre el don Juan

"Yo no creo que el don Juan ateniense pudiera llegar al crimen tan fácilmente como el don Juan de las monarquías modernas; gran parte del placer de éste consiste en desafiar a la opinión, y, en su juventud, empezó por imaginarse que sólo desafiaba la hipocresía" (Stendhal en Relatos).
Algunos donjuanes se lo creen, y desde ese preciso momento dejan de serlo. Pierden su bondad y se enorgullecen de su alevosía. El auténtico don Juan, el originario, no se aprovecha de su pericia, sino que la pone al servicio de otros. Triunfa con las mujeres, sí, pero tal victoria a fin de cuentas redunda en beneficio de ellas, no de él.
Cuando el don Juan moderno, como refiere Stendhal, pasa a desafiar al vulgo, a erigirse en juez y criterio inapelable de sus acciones supuestamente dominadoras sobre el sexo débil, entonces se hunde y cava su propia tumba: la fosa de su triste ego.
En el amor vence el humilde.

sábado, 8 de agosto de 2009

El triunfo de los grandes

"El destino jamás se muestra demasiado magnánimo con sus favoritos. Rara vez les es dado a los mortales coronar más de una hazaña inmortal" (Stephan Zweig en Momentos estelares de la humanidad).


Nos encanta creer que el mal debe azotar a otros, pero jamás a nosotros. Conocemos o intuimos su capacidad liberadora, su dimensión estimulante, sus efectos positivos, su carácter de inevitabilidad en toda existencia humana, y sin embargo, cuando nos ataca, lo rehuimos. Nos es extraño e incómodo.
Si la historia nos ha brindado grandes personajes, no es porque ellos resultaran de un repentino y olvidado don divino a los que el Diablo no tentara y acosara, sino porque pusieron sus alegrías y su libertad entera al servicio de bienes mayores, de tal forma que ese destino -aparentemente poco magnánimo, como apunta Zweig- nunca les aplacó del todo.
Cada vez estoy más convencido de que no eran especiales; lo especial fue quizá su autodeterminación en el obrar.

martes, 4 de agosto de 2009

Orgullo y lágrimas

"No os diré: no lloréis, porque no toda lágrima es amarga" (Gandalf en El señor de los anillos: El retorno del rey).


Los labios de Ian McKellen pronuncian esta sentencia con admirable intesidad, y penetra como una flecha en el corazón del espectador. No suena categórica, pero lo es. Quizá por el momento dramático en que surge. O quizá por la sabiduría que emana de tan pocas palabras.
El miedo a llorar es signo de la vergüenza que sentimos a mostrar nuestra debilidad. Pero olvidamos que dejar ésta al descubierto, cuando hace falta o es comprensible que ocurra, nos convierte en más grandes aún. Y son la prueba fidedigna de que nos importa ante todo el motivo del lamento.

martes, 28 de julio de 2009

Esa huidiza

"La verdadera amenaza para el hombre es la conciencia de autosuficiencia de la que se ufana" (Benedicto XVI en Jesús de Nazaret).


Es casi imposible huir de nosotros mismos, principalmente porque cuando nos obsesionamos por hacerlo parece que lo buscamos en nuestro propio beneficio.
Un corazón solitario no es un corazón, suscribiendo a Machado. Y un corazón vacío es antinatural. Necesita ir ligado al menos a otro de su misma especie, y sólo se olvidará de un congénere cuando dé con otro de idéntica o superior altura. Por eso, y porque el corazón vuelto sobre sí sólo alcanza una falsa autosuficiencia, compensa librar las batallas del amor.

miércoles, 22 de julio de 2009

Sobre la mujer

"La mujer vive en perpetuo crepúsculo; no sabe bien si quiere o no quiere, si hará o no hará, si se arrepiente o no se arrepiente. Dentro de la mujer no hay mediodía ni medianoche: es crepuscular. Por eso es constitutivamente secreta. No porque no declare lo que siente y le pasa, sino porque normalmente no podría decir lo que siente y le pasa. Es para ella también un secreto" (José Ortega y Gasset en El hombre y la gente).


Claro que sí, Ortega. Se le podía haber buscado un adjetivo más original o peculiar, pero ninguno tan atrevido y a la vez tan preciso y ajustado a la realidad. La mujer es crepuscular: la antesala de la noche, de la fiesta y de la agitación; pero también el preámbulo del sueño y la paz.
Que si enigmáticas, que si aburridas, que si tontas, que si apasionantes, que si increíbles, que si acomplejadas, que si sensibles, que si inferiores, que si superdotadas, que si dispersas, que si introspectivas... Da igual. Lo que importa es que para cada uno significan una cosa muy concreta. Lo demás no importa, o no nos compete.
Un amigo me recordó que las mujeres son una necesidad. Y también -suscribiendo a Vegas y Bunbury- que todo es horrible o terriblemente bello.

lunes, 20 de julio de 2009

Día y noche

"Durante la noche, propicia a la comunicación, germina lo que se ha sembrado de día, el tierno retoño de la intriga" (Franz Werfel en Una letra femenina azul pálido).


Juventud y nocturnidad: dos realidades que van de la mano con extraordinaria frecuencia, al igual que los binomios infancia-depedencia y sol-luna.
Muchas noches son propicias a la comunicación. Se dicen grandes verdades, se confiesan oscuros secretos, se levantan -valientes- reprimidas pasiones, se encienden los anhelos, se dicen estupideces gigantes. En cualquier caso, nuestro yo se desdobla por momentos y desvela caras que nunca hubiéramos imaginado. La sentencia de Werfel es clara y atrevida. Y cierta y cercana.

viernes, 17 de julio de 2009

Libros: ¿amigos?

"Los amigos, como los libros, no se escogen libremente, sino que se imponen a nosotros por todo un conjunto de cosas insignificantes que los demás no ven y que, en cambio, aparecen llenas de sentido para aquellos a quienes se dirigen" (Henri Daniel-Rops en Muerte, ¿dónde está tu victoria?).


A las grandes cabezas europeas el tema de la amistad les ha traído de cabeza. Desde Platón hasta Ratzinger, pasando por Balzac o Cervantes, el profundo significado de una amistad real está cargado de símbolos y de valores no siempre fáciles de expresar mediante palabras.
Aquí, Daniel-Rops la relaciona, curiosamente, con los libros. Esta cita conduce a una pregunta que, al menos en mi caso, no se suele formular: ¿cabe concebir los libros como amigos? ¿O son más bien amigos sus autores? Ambos, amigos y libros, nos apelan eventualmente sin compasión, con crudeza y transparencia. Sin ambages.

martes, 14 de julio de 2009

Lectura, amor, vida

"El tiempo para amar, al igual que el tiempo para leer, dilata el tiempo para vivir" (Daniel Pennac en Como una novela).


Amigas y mágicas suenan estas palabras, al menos para el lector avezado, para el literato acostumbrado a devorar páginas y páginas con la impresión honda y placentera de que dicho avance sólo produce renovados anhelos de lectura.
Leer, amar y vivir. Probablemente los tres verbos que más intrincadas cuestiones envuelven, y por consiguiente que más fascinantes misterios esconden para quien desee la felicidad en sentido estricto. Los tres la dan a su modo. ¿Que si se compenetran? Sí, ¿por qué no?

sábado, 11 de julio de 2009

Discordancias

"Las personas estamos diseñadas para llevar a cabo una conducta coherente entre lo que pensamos y lo que hacemos, y esa deseable coherencia nos obliga a pagar un elevado precio por las incoherencias de nuestros actos" (G.K. Chesterton en La mujer y la familia).


Son esas incoherencias las que nos incomodan, las que se asientan en los recovecos de la conciencia y las que nunca se disipan del todo. Salvo que Él lo permita. Pero, admitámoslo, todo esto tiene algo de romántico. E incluso de estimulante, porque esas discordancias alientan y empujan.

jueves, 9 de julio de 2009

¿Riendo o maldiciendo?

"Hay veces en que la sabiduría consiste en no tomarse los comentarios irónicos como tales" (Vikram Seth en Un buen partido).
Y tanto. Detrás de toda ironía se esconde siempre una intención; detrás de toda intención se esconde un juicio; luego detrás de toda ironía hay un juicio verdadero o falso. Jamás neutral.
Pero como todos los excesos, tomarse demasiado en serio las ironías no lleva a ninguna parte. La sabiduría, en efecto, Vikram, consiste en sopesarlas y dominarlas. Porque unas veces denotan humildad, otras carencia de ingenio, y otras simplemente distensión. Celebrémoslo... Por todo lo alto.

lunes, 6 de julio de 2009

Una forma de temor

"La admiración es una forma de temor producida en nosotros por el conocimiento de algo que excede nuestro poder" (Tomás de Aquino en Summa Theologiae).


Es la nota definitoria de todo filósofo, al menos téoricamente. Ahora bien, mantener ese afán día a día no resulta tan sencillo. Inclinar la cabeza ante la verdad, supeditarse a ella, no cejar en el empeño por descubrir la autenticidad de la realidad... Son actitudes que exigen coherencia y rectitud de intención. Y mucha humildad: humildad para aceptar ese temor del que habla el Aquinate. Eso sí, temor, que no miedo.

sábado, 4 de julio de 2009

Hombre y desgracias

"Sólo cuando los golpea la desgracia los hombres pueden comprender cuán difícil es dominar los propios sentimientos y pensamientos" (Antón Chéjov en Cuentos completos).

Incluso fuera de contexto llaman mucho la atención estas líneas. ¿Por qué? Por su fuerza y por su incisión, por la intensidad vital que respiran, por la verdad que irradian, por las experiencias personales que esconden.
La existencia está plagada de anhelos, de deseos más o menos incumplidos. Por eso admiramos a quienes saben contentarse con el presente. Jamás sentiremos aversión por el estoico genuino. Cuando irrumpe el dolor, del grado que sea, lo difícil es distanciarse respecto de él, relativizarlo. Lo fácil entonces es identificarse con el enfermo, compadecerse del prójimo y, sobre todo, de uno mismo.
Pero, ¿por qué no es posible alcanzar tal sabiduría en los momentos de bienestar?

jueves, 2 de julio de 2009

Locura

"Es la locura lo que permite siempre adivinar la magnitud de una pasión" (Stephan Zweig en La impaciencia del corazón).

Qué sencillez, Stephan. Qué claridad y qué precisión para proclamar una verdad que sólo los auténticamente apasionados pueden comprender y corroborar sin que les tiemble el pulso. Impulsado por una pasión, consumido por algo que no es del todo suyo, el hombre suele comportarse como un chiflado. Cuando tal pasión es el amor, en mi opinión, valga confesar: bendita pasión.

lunes, 29 de junio de 2009

Lectores

"Shakespeare nos describió a nosotros. Y usted y yo (estoy seguro de que estará de acuerdo) somos dos de sus mejores personajes" (G.K. Chesterton en Correr tras el propio sombrero).


Más necesarios que el oxígeno, más personales y más exigentes también. No suelen dejar indiferente a quien los coge, aunque haya quienes muestren hacia ellos indiferencia. Pero los hay de todos los gustos y de todas las doctrinas. Recorren caminos tortuosos y facilones. Su historia es tan vasta y tan remota que iniciar una disertación sobre ellos peca de temeridad. Por eso, mejor callar y dejar que sigan hablando a los lectores como sólo ellos saben hacerlo. Chesterton suscribe la invitación recurriendo a la ironía. Olé.

viernes, 26 de junio de 2009

El hombre de hoy

"El hombre tiene la facultad de entregarse por entero a lo espiritual, al intento de aproximación a lo divino, al ideal de los santos. Tiene también, por el contrario, la facultad de entregarse por completo a la vida del instinto, a los apetitos sensibles, y de dirigir todo su afán a la obtención de placeres del momento. (...) Ahora bien, el burgués trata de vivir en un término medio confortable entre ambas sendas. (...) El burgués es consiguientemente por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley, la responsabilidad por el sistema de votación" (Herman Hesse en El lobo estepario).



Es así: como mirarse en un espejo, como reconocerse en este texto y no actuar en consecuencia. Claro que hay términos medios; claro que difícilmente nos entregamos del todo a lo espiritual, y aun más difícilmente a lo material; claro que somos burgueses en algún sentido. Pero no lo seamos por mucho tiempo ni de modo cabal.

jueves, 25 de junio de 2009

Del dicho al hecho

He decidido pasar de la teoría a la acción. O mejor dicho, he decidido poner en común -paulatinamente- diversas ideas, reflexiones recónditas. Empecemos.

"La gente no desea nada con más fervor que una amistad desinteresada. La desea con fervor, aunque sin esperanza" (Sándor Márai en El último encuentro).


De tu mano, Sándor, comienzo este itinerario. Y lo hago secundando esa idea. ¿Mi propósito? Que el lector, aun contándose entre esa "gente", logre algún día trocar la esperanza en satisfacción, y el deseo, en realidad.