miércoles, 23 de septiembre de 2009

Delirio tiranizado

"Los sistemas más autoritarios suscitan, en las naciones en los que se aplican, los casos más sorprendentes de desviaciones -y, por eso mismo, una relativa tolerancia respecto a las excentricidades humanas más apabullantes-. No sabemos lo que es un excéntrico hasta que conocemos a un excéntrico japonés" (Amèlie Nothomb en Estupor y temblores).


Es bastante cierta la afirmación de que en tiempos de guerra, de devastadora adversidad, florecen las mentes más encumbradas de un siglo y proliferan las producciones artísticas de mayor valor. El mal y las contrariedades nunca son, en ese sentido, absolutos, porque nos invitan a la iniciativa y a dar lo mejor de nosotros mismos.
No obstante, la tiranía en grado superlativo puede conducir a la alienación de los ciudadanos, a un delirio incurable. ¿Japón, un caso? Quién sabe, eso asevera Nothomb, y está en su perfecto y comprensible derecho de creerlo.

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