
Sí, Nietzsche. Por lo general, un espíritu indomable y fantasioso como el que fácilmente propician los nuevos medios audiovisuales, tan repletos de historias inverosímiles y retos cautivadores, considera que su ambición sobrepasa cualquier limitación física. Cree que su querer rompe cualquier barrera.
En realidad ésa es otra expresión del romanticismo decimonónico, sólo que bajo un disfraz distinto. Pero el pensador alemán nos devuelve a la realidad con la contundencia que viene siendo su sello identitario.
Venzamos lo nimio, y entonces quizá salvaremos lo insalvable.


