
Y tanto. Detrás de toda ironía se esconde siempre una intención; detrás de toda intención se esconde un juicio; luego detrás de toda ironía hay un juicio verdadero o falso. Jamás neutral.
Pero como todos los excesos, tomarse demasiado en serio las ironías no lleva a ninguna parte. La sabiduría, en efecto, Vikram, consiste en sopesarlas y dominarlas. Porque unas veces denotan humildad, otras carencia de ingenio, y otras simplemente distensión. Celebrémoslo... Por todo lo alto.
