jueves, 7 de enero de 2010

Superioridad implícita

"¿Qué cosa es el sentimiento de inferioridad sino el de superioridad mal disimulado? En la superioridad plena, sencillamente, no existe el afán de justificación" (Carlos Fuentes en La región más transparente).


Aguda manera de interpretar la soberbia, Fuentes. Todo sentimiento o toda conciencia de inferioridad lo es por relación a otro, y desde el instante mismo en que tal comparación busca simplemente la queja personal, deja de ser inferioridad. Su auténtica asimilación presupone una actitud realista y aguerrida.
Llevábamos bastante tiempo sin escribir. Los tiempos cambian, y muy probablemente las entradas aparecerán más espaciadas en el tiempo. Quizá sea porque el blog se gestó en México y sus raíces sólo germinan allí.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Pena: soledad

"La pena es una cosa extraña; nos deja totalmente desamparados. Es como una ventana que se abriera sola; la habitación se queda fría, y lo único que podemos hacer es tiritar. Pero cada vez se abre un poco menos y un poco menos, hasta que un día nos preguntamos qué habrá pasado con ella" (Arthur Golden en Memorias de una geisha).


Sobre la pena se han escrito tantas cosas que decir algo al respecto no es sino otra apreciación más. Y sobre todo puede pecar de temerario, porque a fin de cuentas la pena es subjetiva, y cada uno la experimenta a su manera.
Lo cual, según entiendo, no impide comprender algún que otro patrón que se repite en cualquiera de sus formas. Golden alude a uno inconfundible y exacto: la soledad, el convencimiento algo ególatra de que sólo nosotros sufrimos tal congoja.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Llanto y liberación

"El llanto es una descarga de emotividad. Cuando ésta llega a un punto grave de concentración es preciso abrir la compuerta al alma. Y el llanto, a veces, es su mejor cauce" (Torcuato Luca de Tena en Los renglones torcidos de Dios).


Oh, Torcuato, sabio por antonomasia, qué precisión y qué estética para reconocer una verdad que -por femenina que pueda parecer- todos aceptamos: no toda lágrima es amarga, no toda lágrima debe producirnos vergüenza.
Más bien lo contrario. Si nos decimos humanos, lo somos para lo bueno y para lo malo, para los momentos de dicha y los de congoja, para los días de impasibilidad y para los emocionantes.
Nótese que podemos experimentar reticencias para llorar, pero nunca arrepentimiento por haberlo hecho.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

La soledad

"Vivo totalmente solo, es decir, no me aburro" (Sándor Márai en Diarios).


Es preciso entender este renglón en su contexto: un Márai casi moribundo, sin familia que lo acompañe, viudo desde hace algún tiempo, con la muerte sobrevolando su pescuezo. En ningún momento su actitud revela desesperación; más bien aceptación, o, mejor dicho, resignación.
Él conoce -como otros muchos- la soledad, y sabe -como unos pocos- describir con prudencia su encanto, su escondido atractivo, su papel ineludible en la vida del ser humano. Vivir es también pasar ratos de soledad, de auténtica soledad. Y aprender de ello.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Pensemos

"Y es que pensar tiene que ver poco con sentir o con ver o con oler o con tocar las cosas que sentimos. Pensar es como hablar porque es acelerar" (Álvaro Pombo en Aparición del eterno femenino).


Genial. Otro filósofo aseguraba también que pensar es, sencillamente, pararse a pensar. La diferencia entre pensamiento y realidad... ¡Qué no se ha dicho ya sobre eso! Pero Pombo vuelve a los orígenes, se libra del pesado yugo que supone la corriente postmoderna y nos confirma que pensar consiste en marchar, en ir hacia delante, en un acto renovado e impetuoso.
Huyamos del tedio. Pensemos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Elegir lo posible

"El hombre verdaderamente libre no quiere más de lo que puede y hace lo que le place" (Rousseau en Emilio, o de la educación).


Tendemos a pensar que ser libre es aspirar a lo que no tenemos, y que somos más libres cuanto más magnánima se declara tal ambición. La vida, en cambio, nos demuestra que los días se componen de minutos breves, inasibles y reiterativos, de hábitos y costumbres. Rousseau, de un plumazo, resuelve este misterio y nos garantiza el auténtico modo de alcanzar la libertad: encarrilando ese querer, ajustando ese deseo volitivo al poder (no al deber, Kant). En lo nimio y cotidiano reside lo más grande.

sábado, 14 de noviembre de 2009

El odio: una carga

"El odio es un lastre. La vida es demasiado corta para estar siempre cabreado. La vida es demasiado corta para estar siempre cabreado" (Danny Vinyard en American History X).


Dicen que el amor y el odio atraviesan el mundo. O al menos la historia humana. Y parece ser así. Toda existencia de una persona se basa en esperanzas, en frustraciones, en consuelos, en alegrías y desesperaciones. Lo demás no importa. Incluso lo material -pobreza o riqueza, da igual- carece de sentido al margen de un espíritu que lo domine o que caiga subyugado frente a él.
Y Edward Furlong, a través de su memorable personaje, el del rebelde y reflexivo Danny, afirma esto con extraordinaria fuerza. Es quizá la conclusión de la que está más convencido después de sus intensas experiencias. Ojalá escarmentáramos en cabeza ajena por una vez.