
Sobre la pena se han escrito tantas cosas que decir algo al respecto no es sino otra apreciación más. Y sobre todo puede pecar de temerario, porque a fin de cuentas la pena es subjetiva, y cada uno la experimenta a su manera.
Lo cual, según entiendo, no impide comprender algún que otro patrón que se repite en cualquiera de sus formas. Golden alude a uno inconfundible y exacto: la soledad, el convencimiento algo ególatra de que sólo nosotros sufrimos tal congoja.

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