miércoles, 9 de diciembre de 2009

Llanto y liberación

"El llanto es una descarga de emotividad. Cuando ésta llega a un punto grave de concentración es preciso abrir la compuerta al alma. Y el llanto, a veces, es su mejor cauce" (Torcuato Luca de Tena en Los renglones torcidos de Dios).


Oh, Torcuato, sabio por antonomasia, qué precisión y qué estética para reconocer una verdad que -por femenina que pueda parecer- todos aceptamos: no toda lágrima es amarga, no toda lágrima debe producirnos vergüenza.
Más bien lo contrario. Si nos decimos humanos, lo somos para lo bueno y para lo malo, para los momentos de dicha y los de congoja, para los días de impasibilidad y para los emocionantes.
Nótese que podemos experimentar reticencias para llorar, pero nunca arrepentimiento por haberlo hecho.

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