Incluso fuera de contexto llaman mucho la atención estas líneas. ¿Por qué? Por su fuerza y por su incisión, por la intensidad vital que respiran, por la verdad que irradian, por las experiencias personales que esconden.La existencia está plagada de anhelos, de deseos más o menos incumplidos. Por eso admiramos a quienes saben contentarse con el presente. Jamás sentiremos aversión por el estoico genuino. Cuando irrumpe el dolor, del grado que sea, lo difícil es distanciarse respecto de él, relativizarlo. Lo fácil entonces es identificarse con el enfermo, compadecerse del prójimo y, sobre todo, de uno mismo.
Pero, ¿por qué no es posible alcanzar tal sabiduría en los momentos de bienestar?
