Portentoso. Con menos palabras palabras no se puede expresar una verdad tan rica. La pluma ágil, experimentadísima y sapientísima, de Némirovsky traza esta frase de un modo fugaz, y aun y todo esconde mucha premeditación. Envidio esa clarividencia para verbalizar lo que cualquiera de nosotros realiza con pasmosa frecuencia. Nos produce un enorme consuelo intelectual y una satisfacción implícita reconfortante juzgar a cualquier prójimo a partir de nuestros criterios. Eso lo facilita todo, porque en buena medida creemos dominarlo, o al menos incluirlo en nuestro universo mental.
Jaja, la chispa y la ironía está en que no siempre es así. Es más, casi nunca es así.





