miércoles, 30 de septiembre de 2009

Juicios sesgados

"En el fondo, todos juzgamos a los demás según nuestro propio corazón" (Irène Némirovsky en Suite francesa).


Portentoso. Con menos palabras palabras no se puede expresar una verdad tan rica. La pluma ágil, experimentadísima y sapientísima, de Némirovsky traza esta frase de un modo fugaz, y aun y todo esconde mucha premeditación. Envidio esa clarividencia para verbalizar lo que cualquiera de nosotros realiza con pasmosa frecuencia. Nos produce un enorme consuelo intelectual y una satisfacción implícita reconfortante juzgar a cualquier prójimo a partir de nuestros criterios. Eso lo facilita todo, porque en buena medida creemos dominarlo, o al menos incluirlo en nuestro universo mental.
Jaja, la chispa y la ironía está en que no siempre es así. Es más, casi nunca es así.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Delirio tiranizado

"Los sistemas más autoritarios suscitan, en las naciones en los que se aplican, los casos más sorprendentes de desviaciones -y, por eso mismo, una relativa tolerancia respecto a las excentricidades humanas más apabullantes-. No sabemos lo que es un excéntrico hasta que conocemos a un excéntrico japonés" (Amèlie Nothomb en Estupor y temblores).


Es bastante cierta la afirmación de que en tiempos de guerra, de devastadora adversidad, florecen las mentes más encumbradas de un siglo y proliferan las producciones artísticas de mayor valor. El mal y las contrariedades nunca son, en ese sentido, absolutos, porque nos invitan a la iniciativa y a dar lo mejor de nosotros mismos.
No obstante, la tiranía en grado superlativo puede conducir a la alienación de los ciudadanos, a un delirio incurable. ¿Japón, un caso? Quién sabe, eso asevera Nothomb, y está en su perfecto y comprensible derecho de creerlo.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Compra de amigos

"Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada; compran las cosas ya hechas a los comerciantes; pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres ya no tienen amigos" (Antoine de Saint-Exupéry en El principito).


Puede que exagere un poco Antoine, sí, pero no tanto. No sabemos con precisión qué hay detrás del adverbio "ya", si habla de la sociedad contemporánea o se remonta a la época moderna en general. Da igual. Lo cierto es que seguimos más tentados que nunca de atribuir un valor a cualquier realidad, por profunda o inmaterial que sea. Necesitamos cuantificarla, medirla de algún modo para posicionarnos respecto a ella. ¿Podremos adquirirla? ¿Es asequible?
Ay, ¡y sin embargo la amistad es tan ajena a lo empírico... tan inexplicable!

jueves, 10 de septiembre de 2009

Quino y la voluntad

"La voluntad debe de ser la única cosa del mundo que cuando está desinflada necesita que la pinchen" (Quino, en boca de Felipito, en Todo Mafalda).
Me reclino ante tan burlona -pero acertadísima- aseveración. Quino, cuánta sabiduría emana de tus parcas palabras, de tus frases medidas y penetrantes como pocas. Nietzsche se centraba en la circularidad del alma, Schopenhauer en su carácter eminentemente negativo, muchos otros en el bien como su nota teleológica... Pero jamás podemos olvidar la relación entre voluntad y sentimientos.
Con más frecuencia de la deseada queremos porque nos apetece, y queremos no querer nada porque la depresión ha anidado en nuestro corazón. La gran pregunta es: ¿y cómo es que la voluntad logra sobreponerse a ese estado si así lo decide?

sábado, 5 de septiembre de 2009

Candidez infantil

"¿Sabes?, no es tan fácil quitarle las ganas de vivir a un muchacho de catorce años, sobre todo si está rodeado por compañeros de su misma edad más o menos, con los cuales comparte el destino. Hay algo en él..., una ingenuidad incorruptible, que lo protege ante la servidumbre absoluta, ante la sensación de una desesperanza absoluta. En este sentido, a un adulto se lo puede quebrar mucho antes" (Imre Kertész en Dossier K.).

Nuevo elogio de la infancia que me animo a recoger aquí. Aquí es el húngaro Kertész, premiado con el Nobel de Literatura en 2006, quien, testigo único de la desnudez característica de la infancia, espectador singularísimo de su desprotección y candidez, no titubea al ensalzarla por encima de la madurez física o mental.
La ingenuidad, la sabia ingenuidad, tiene algo de eterno. No atisba los finales, no claudica, no se rinde, no replica, no exige. Acepta y goza.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Prepotencia varonil

"Detrás de su aparente arrogancia, detrás de su aparente seguridad, los hombres son extremadamente frágiles, ingenuos: llevan en su interior resortes muy primitivos, basta apretar uno de éstos para que caiga en la sartén como pescaditos fritos" (Susanna Tamaro en Donde el corazón te lleve).


Aunque a Tamaro le sobran unas formas que cabría calificar de feministas, lo cierto es que el impulso que la mueve a ellas es loable y merecedor de mucho respeto. Nos ataca por el lado que más duele, porque es el más verdadero: gustamos de aparentar invulnerabilidad.
Lo he dicho aquí ya en alguna otra ocasión, pero no desfallezco en el intento por hacerme oír: el supuesto despotismo varonil -preséntese como se presente- no es más que una triste fachada, y su remedio -la humildad-, la solución más sencilla. La definitiva.
De ese modo no seremos pescaditos fritos, sino deliciosa langosta.