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miércoles, 2 de diciembre de 2009

La soledad

"Vivo totalmente solo, es decir, no me aburro" (Sándor Márai en Diarios).


Es preciso entender este renglón en su contexto: un Márai casi moribundo, sin familia que lo acompañe, viudo desde hace algún tiempo, con la muerte sobrevolando su pescuezo. En ningún momento su actitud revela desesperación; más bien aceptación, o, mejor dicho, resignación.
Él conoce -como otros muchos- la soledad, y sabe -como unos pocos- describir con prudencia su encanto, su escondido atractivo, su papel ineludible en la vida del ser humano. Vivir es también pasar ratos de soledad, de auténtica soledad. Y aprender de ello.

jueves, 25 de junio de 2009

Del dicho al hecho

He decidido pasar de la teoría a la acción. O mejor dicho, he decidido poner en común -paulatinamente- diversas ideas, reflexiones recónditas. Empecemos.

"La gente no desea nada con más fervor que una amistad desinteresada. La desea con fervor, aunque sin esperanza" (Sándor Márai en El último encuentro).


De tu mano, Sándor, comienzo este itinerario. Y lo hago secundando esa idea. ¿Mi propósito? Que el lector, aun contándose entre esa "gente", logre algún día trocar la esperanza en satisfacción, y el deseo, en realidad.