sábado, 28 de noviembre de 2009

Pensemos

"Y es que pensar tiene que ver poco con sentir o con ver o con oler o con tocar las cosas que sentimos. Pensar es como hablar porque es acelerar" (Álvaro Pombo en Aparición del eterno femenino).


Genial. Otro filósofo aseguraba también que pensar es, sencillamente, pararse a pensar. La diferencia entre pensamiento y realidad... ¡Qué no se ha dicho ya sobre eso! Pero Pombo vuelve a los orígenes, se libra del pesado yugo que supone la corriente postmoderna y nos confirma que pensar consiste en marchar, en ir hacia delante, en un acto renovado e impetuoso.
Huyamos del tedio. Pensemos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Elegir lo posible

"El hombre verdaderamente libre no quiere más de lo que puede y hace lo que le place" (Rousseau en Emilio, o de la educación).


Tendemos a pensar que ser libre es aspirar a lo que no tenemos, y que somos más libres cuanto más magnánima se declara tal ambición. La vida, en cambio, nos demuestra que los días se componen de minutos breves, inasibles y reiterativos, de hábitos y costumbres. Rousseau, de un plumazo, resuelve este misterio y nos garantiza el auténtico modo de alcanzar la libertad: encarrilando ese querer, ajustando ese deseo volitivo al poder (no al deber, Kant). En lo nimio y cotidiano reside lo más grande.

sábado, 14 de noviembre de 2009

El odio: una carga

"El odio es un lastre. La vida es demasiado corta para estar siempre cabreado. La vida es demasiado corta para estar siempre cabreado" (Danny Vinyard en American History X).


Dicen que el amor y el odio atraviesan el mundo. O al menos la historia humana. Y parece ser así. Toda existencia de una persona se basa en esperanzas, en frustraciones, en consuelos, en alegrías y desesperaciones. Lo demás no importa. Incluso lo material -pobreza o riqueza, da igual- carece de sentido al margen de un espíritu que lo domine o que caiga subyugado frente a él.
Y Edward Furlong, a través de su memorable personaje, el del rebelde y reflexivo Danny, afirma esto con extraordinaria fuerza. Es quizá la conclusión de la que está más convencido después de sus intensas experiencias. Ojalá escarmentáramos en cabeza ajena por una vez.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Sobre la tristeza

"Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias" (Cervantes en Don Quijote de la Mancha).


Las numerosas declaraciones que hace Cervantes en boca de este hidalgo son siempre, cuanto menos, reveladoras. Con mucha dificultad me he decidido a escoger una. Aquí habla de eso tan achacable a la esencia humana, tan específico de ella: la tristeza.
Hay quienes mueren bajo su yugo; hay quienes la apartan de sí como si de peste se tratara; hay quienes no la comprenden; hay quienes la dominan; hay quienes la celebran; y hay, en fin, muchos que se enorgullecen, a su manera, de sentirla, como si por estar tristes merecieran respeto y compasión. ¿Debería ser así? No lo sé.