Qué sencillez, Stephan. Qué claridad y qué precisión para proclamar una verdad que sólo los auténticamente apasionados pueden comprender y corroborar sin que les tiemble el pulso. Impulsado por una pasión, consumido por algo que no es del todo suyo, el hombre suele comportarse como un chiflado. Cuando tal pasión es el amor, en mi opinión, valga confesar: bendita pasión.
jueves, 2 de julio de 2009
Locura
"Es la locura lo que permite siempre adivinar la magnitud de una pasión" (Stephan Zweig en La impaciencia del corazón).
Qué sencillez, Stephan. Qué claridad y qué precisión para proclamar una verdad que sólo los auténticamente apasionados pueden comprender y corroborar sin que les tiemble el pulso. Impulsado por una pasión, consumido por algo que no es del todo suyo, el hombre suele comportarse como un chiflado. Cuando tal pasión es el amor, en mi opinión, valga confesar: bendita pasión.
Qué sencillez, Stephan. Qué claridad y qué precisión para proclamar una verdad que sólo los auténticamente apasionados pueden comprender y corroborar sin que les tiemble el pulso. Impulsado por una pasión, consumido por algo que no es del todo suyo, el hombre suele comportarse como un chiflado. Cuando tal pasión es el amor, en mi opinión, valga confesar: bendita pasión.
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