domingo, 8 de noviembre de 2009

Sobre la tristeza

"Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias" (Cervantes en Don Quijote de la Mancha).


Las numerosas declaraciones que hace Cervantes en boca de este hidalgo son siempre, cuanto menos, reveladoras. Con mucha dificultad me he decidido a escoger una. Aquí habla de eso tan achacable a la esencia humana, tan específico de ella: la tristeza.
Hay quienes mueren bajo su yugo; hay quienes la apartan de sí como si de peste se tratara; hay quienes no la comprenden; hay quienes la dominan; hay quienes la celebran; y hay, en fin, muchos que se enorgullecen, a su manera, de sentirla, como si por estar tristes merecieran respeto y compasión. ¿Debería ser así? No lo sé.

sábado, 31 de octubre de 2009

Vencer lo diminuto

"El abismo más pequeño es el más difícil de salvar" (Nietzsche en Así habló Zaratustra)


Sí, Nietzsche. Por lo general, un espíritu indomable y fantasioso como el que fácilmente propician los nuevos medios audiovisuales, tan repletos de historias inverosímiles y retos cautivadores, considera que su ambición sobrepasa cualquier limitación física. Cree que su querer rompe cualquier barrera.
En realidad ésa es otra expresión del romanticismo decimonónico, sólo que bajo un disfraz distinto. Pero el pensador alemán nos devuelve a la realidad con la contundencia que viene siendo su sello identitario.
Venzamos lo nimio, y entonces quizá salvaremos lo insalvable.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Autores y cerrazón

"Observo también que los que siguen en exceso a un único autor, de ordinario se cierran el camino de un progreso ulterior" (Leibniz en La correspondencia filosófica Leibniz-Eckhard).


Jamás fueron buenos los extremos, y nunca fueron recomendables los reduccionismos. Leibniz enfatiza esto en medio de una interesante y enrevesada disertación acerca de la demostración a priori de la existencia de Dios.
A fin de cuentas, limitarse a un único pensador es innecesario e incómodo. Ni hace falta ni resulta agradable. Por el contrario, la apertura de mente, el deseo voraz de conocer y escuchar, sólo puede reportar beneficios.

martes, 13 de octubre de 2009

La seducción del viajar

"Al final es la mirada del viajero la que construye el mundo, y no sirve tanto conocer el mundo como conocer la mirada" (Lorenzo Silva en El ángel oculto).


Transcribo estas palabras de Silva con el corazón en un puño, pocas horas antes de emprender un complicado y enigmático viaje a EEUU. Y considero muy importante recordarlas en este preciso momento, porque lo fácil y tentador es pensar que basta con moverse para aprender. No.
Los lugares están conformados por personas; las culturas son el fruto de acciones humanas. Si no conocemos a esas personas, si no las amamos, si no buscamos nuestra identificación con ellas, tanto viaje es en balde. Se reduce a una persecución del propio ego.
Adelante.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Acerca del generoso

"Cuando el hombre hace dejación de su egoísmo en bien de sus semejantes o en cumplimiento de sus deberes, siente una misteriosa alegría, recibe un infinito consuelo, cree que Dios lo corona de gloria, y vive más ampliamente que nunca" (Pedro Antonio de Alarcón en El escándalo).


Le decía a una amiga mía, inteligente, elocuente y sutil donde las haya, que en esta cita siempre me han inquietado dos expresiones: tanto el "cree que" como el "ampliamente". Pienso que ambas encierran mensajes ocultos y sólo descubiertos en parte por su autor, como si quisiera dejar al lector la tarea de descifrarlos a su antojo.
Alarcón describe con palabras bellas una realidad bella, y se refiere con tino a esa alegría insondable del alma generosa que sólo quien la es puede entender.

domingo, 4 de octubre de 2009

El misterio femenino

"Las jóvenes suelen ser misteriosas por el mero efecto de su cautelosa ingenuidad" (Joseph Conrad en El duelo).

Y punto. Conrad, chapeau.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Juicios sesgados

"En el fondo, todos juzgamos a los demás según nuestro propio corazón" (Irène Némirovsky en Suite francesa).


Portentoso. Con menos palabras palabras no se puede expresar una verdad tan rica. La pluma ágil, experimentadísima y sapientísima, de Némirovsky traza esta frase de un modo fugaz, y aun y todo esconde mucha premeditación. Envidio esa clarividencia para verbalizar lo que cualquiera de nosotros realiza con pasmosa frecuencia. Nos produce un enorme consuelo intelectual y una satisfacción implícita reconfortante juzgar a cualquier prójimo a partir de nuestros criterios. Eso lo facilita todo, porque en buena medida creemos dominarlo, o al menos incluirlo en nuestro universo mental.
Jaja, la chispa y la ironía está en que no siempre es así. Es más, casi nunca es así.